bingo, sopa y ananá

31 oct

Ayer, domingo a  la tarde, tuvimos el cumpleaños de Duyen. Pero antes de pasar a relatar la efímera, aunque suficiente, inmersión cultural que vivimos, les quiero presentar a la anfitriona. 

Duyen –que se pronuncia iuen- trabaja en el mismo lugar que Ale. Es de Vietnam y su gobierno le paga para poder venir a estudiar; a cambio de eso, ella luego deberá devolver el gesto trabajando para su país. Su máster es acerca de tomates,  aunque confieso que nunca entendí bien de qué se trata.

Duyen cumplió 27 años pero parece que tuviera 20. Es de baja estatura y delicada. Su pelo negro le llega a los hombros, y tiene una sonrisa fácil y contagiosa. Habla un inglés simpático, por no decir casi incomprensible, y cuando le pedimos que repita algo con cara de realmente no te entendimos nada, se ríe como un cascabel.

El plan anunciado era el siguiente: vengan el domingo a casa, voy a comprar pizzas y vamos a jugar al bingo. A las 5, sí. Ale me lo contó entre risas, pero con cara de espanto. No podemos no ir, dijo para convencerse y esperando a que yo le dijera sí, podemos no ir. Pero, por el contrario, le dije un firme claro que no  y salí a comprar un bingo de regalo para Duyen.

Allá fuimos, con el domingo al hombro, el bingo en una mano y un pack de 6 cervezas rompehielos en otra. Como buenos argentinos que somos, en vez de a las 5, llegamos a las 6. Un poquito sin querer y otro poquito queriendo.

Primera imagen, zapatos y ojotas al lado de la puerta. Mi comentario: ni pienso sacarme las zapatillas. Mi pensamiento: mamá diciendo siempre tenés que tener ropa interior sana, mirá si tenés un accidente. Mi conclusión: tengo que tirar, definitivamente, todas las medias con agujeros.

 

Abrió la puerta la cumpleañera. Los estábamos esperando, dijo contenta. Y acto seguido nos miró los pies. Tuve que ceder ante la mayoría. Eran ocho caras atentas  y 16 pies descalzos, no podíamos decir que no. Cinco de Vietnam, una de Filipinas, otro de Malawi y el octavo, que nunca supimos de qué país era.

En el ambiente había mucho olor a pescado, así que opté por rendirme por completo ante la experiencia oriental que estábamos atravesando y así lo hice. Me salió bien. La sopa de arroz, pescado y hongos, debo confesar, estaba deliciosa. La pizza con ananá, no tanto.

En el medio de un silencio ensordecedor, Duyen tomó el control de la fiesta y anunció el bingo. Habrá un intervalo en el medio, para comer la torta, y luego, la segunda parte del juego.

Había premios, Ale ganó dos veces de las seis rondas y yo, como siempre, ninguna. Mientras jugábamos, me acordaba del bingo que se hacía en Normal para juntar plata y de las viejas llenando cartones, gritando línea y comiendo tortas que habían comprado en la feria del plato. Me gustó el recuerdo y le agradecí a Duyen en silencio por eso.

Terminó la última ronda y Ale, ni lerdo ni perezoso, dijo vamos. La dueña de casa, tampoco lerda ni perezosa, lanzó un gracias por venir a todos y después un quieren llevarse torta? que no dejó lugar a dudas de que ese era el final de la fiesta. Nos fuimos, previa repartija de tres personajes que nos guiaban desde el asiento de atrás, en un inglés más simpático que el de Duyen, con un GPS en su celular y que agradecían a este tal Steve Jobs que yo conocí después de su muerte.

Una vez solos en el auto, le comenté a Ale, contenta, que había sido una linda experiencia, distinta a lo que estamos acostumbrados; y que además era lindo que nos invitaran y que nos tuvieran en cuenta. El me miró serio, mientras manejaba, fumando un Marlboro argentino y con Los Pericos de fondo, y me dijo: sí, pero no tan seguido.

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6 comentarios hacia “bingo, sopa y ananá”

  1. maruja octubre 31, 2011 a 3:44 pm #

    qué bueno que volviste mumusa. Me encantó el relato. Más allá de la anécdota está muy bien contado. qué significan las cervezas rompehielos?
    besos

    • mumú octubre 31, 2011 a 3:46 pm #

      Gracias Maruja! La cosa era para aflojarnos un poco, por si la cosa venía llena de silencios. Y se agradeció la malta, debo decir.

  2. toto octubre 31, 2011 a 4:06 pm #

    genial! qué bueno que volvió mumusa!

  3. figue octubre 31, 2011 a 8:31 pm #

    bravo por el regreso!!!!!! buenisima la historia, y el final sobre todo!!!! jajajaja

  4. tere octubre 31, 2011 a 9:20 pm #

    se extrañaba mumusa…
    genial la historia, me imagino personajes y caras… genial!
    y aún la cara de ale con el pucho en la mano y las cejas levantadas diciendo… pero no tan seguido!!! buenisimo!
    BRAVO MUMUSA!!!

  5. caro octubre 31, 2011 a 10:28 pm #

    Extrañaba taaaaaanto tus relatos!!!
    Me encanto!!!! Beso grande!

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